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La inteligencia emocional en los niños

Una de las principales preocupaciones de los padres hoy en día es la educación de sus hijos, pero en muchas ocasiones olvidan un aspecto esencial para el desarrollo óptimo del niño, la educación emocional.
 
Brindar educación emocional a un niño es enseñarle a enfrentar los problemas que surgen a lo largo de su vida de manera adecuada. Lo que va a tener beneficios no sólo en la infancia sino también en la edad adulta, al adquirir herramientas esenciales para vivir en sociedad.
 
En los primeros años de vida, los niños tienen una plasticidad cerebral significativa, por lo que es en esta etapa donde el aprendizaje es especialmente importante para el enriquecimiento y el desarrollo adecuado en las áreas cognitiva y afectiva.
 
La inteligencia emocional consiste en tener habilidades que nos sirven tanto para reconocer nuestras emociones como las de los demás y gestionarlas adecuadamente.
 
Una persona con inteligencia emocional confía en sus propias habilidades y mantiene relaciones satisfactorias con los demás, siempre comunicando adecuadamente lo que piensa y siente mientras tiene en cuenta las emociones y los sentimientos de los demás. Tiene una alta autoestima, está motivado para enfrentar desafíos y tiene recursos suficientes para resolver conflictos.
 
Enseñar a los niños a reconocer y manejar las emociones les permite aumentar la percepción de control sobre aquello que se les ocurren, lo cual es esencial para el desarrollo adecuado de su autoestima y autoconcepto. Compartir emociones con los demás es esencial para el desarrollo social de nuestros hijos. Las personas con una tolerancia adecuada a la frustración mantienen relaciones sociales más satisfactorias.
 

Desarrollo emocional en casa

En esta labor de la formación del carácter y personalidad de los niños, los padres tienen un papel muy importante, es necesario brindar amor y todas las herramientas útiles para crecer emocionalmente sano y fortalecido.

La tarea se basa en tres pasos muy simples:

1. Mirarle

La comunicación no verbal es muy importante, ya que ayuda a potenciar los vínculos emocionales con rutinas diarias, algo tan sencillo como el contacto visual y el contacto corporal, Caricias, gestos, abrazos, expresiones de agrado al dirigirnos a ellos.

Los bebés cuando lloran se comunican con nosotros, también lo hacen al tocarnos, cuando nos sonríen, cuando nos miran. El contacto visual les demuestra que estamos allí, en ocasiones hacen algo y buscan una respuesta, una mirada, un gesto, una sonrisa.

Una mirada positiva, un gesto amigable y tranquilo con el cual perciba cariño, amor, que le permita un mejor desarrollo cerebral.

2. Hablarle

Fortalece el vínculo visual, hablarles, explicarles lo que hacemos o vamos a hacer, hablarle al bebe le ayuda en la comprensión del lenguaje, a hablar antes.

Cuando te diriges a él con palabras, le dedicas tiempo y contacto visual. Eso les demuestra que estamos ahí por ellos y con ellos, ayudándoles a sentirse importantes en tu vida. Es necesario restablecer una imagen efectiva, buena o positiva de sí mismo, no es cuestión de alimentar el ego, se trata de generar confianza frases como eres muy cariñoso, me encanta estar contigo, eres un chico maravilloso.

3. Reacciona a sus emociones

Esto es algo muy sencillo, reír cuando el ríe, cuando llora hacerle cariños, ante un problema hablarle, es básicamente con tu contacto visual y palabras mostrar agrado o desagrado cuando hace algo, demostrar que le ves, escuchas, que intentas comprender y ayudarle.

Expresa las emociones que sientes, estoy contenta, estoy orgullosa, incluso estoy enfadada. Nombrar las emociones que él experimenta y aceptarlas, establecer de cierta manera un espejo visual de sus emociones que le ayude a entender sus sentimientos y mostrarlos cuando sea oportuno.