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Cómo usar refuerzos positivos y negativos en la educación

Les premiamos cuando consideramos que han actuado correctamente y les hacemos entender cuando hacen algo mal. El sistema de refuerzos positivos y refuerzos negativos en el campo de la educación se ha utilizado durante generaciones de una forma natural por parte de padres, madres, tutores legales o incluso profesores. Pero, ¿qué base hay detrás de este sistema?

 

¿Qué es el sistema de refuerzos positivos y refuerzos negativos?

Este sistema educacional es utilizado desde edades muy tempranas para moldear la conducta de un niño, se basa en otorgar beneficios por un buen comportamiento o realizar una acción adecuada, y reprendemos mal comportamiento o acciones inadecuadas.

Este modelo de refuerzos positivos y refuerzos negativos en la educación se impone tanto en las escuelas como en el núcleo familiar de los niños. Si se utiliza adecuadamente puede ayudar a desarrollar procesos mentales básicos como la memoria, el lenguaje e incluso la inteligencia emocional.

 

¿Cómo usar el sistema de refuerzos positivos y refuerzos negativos en la educación?

El sistema de refuerzos positivos y refuerzos negativos moldea la conducta de un niño o niña mediante el establecimiento de unos beneficios que obtendrá por una acción adecuada y un castigo por aquello inadecuado. El resultado de este sistema es un aprendizaje progresivo sobre “el bien” y “el mal”.

El  refuerzo debe ser acorde a la magnitud de la acción o comportamiento del menor. Un refuerzo adecuado va a permitir que esa buena acción o forma de actuar se repita en el futuro, alejándose cada vez más de lo que se consideraría incorrecto. Por el contrario, si se refuerza negativamente una mala acción, el niño aprenderá que eso tiene unas consecuencias; disminuye la probabilidad de que vuelva a actuar de esa forma.

Es imprescindible que haya una coherencia entre escuela y sociedad, esto significa que la contingencia o premio tiene una enorme responsabilidad social y su poder para moldear la conducta futura de un niño es inmenso. Para ello, es esencial saber perfectamente qué conductas estás reforzando y por qué, y cuáles reprendes y con qué finalidad ejerces la contingencia de esa conducta.

 

Ejemplos de refuerzos positivos y refuerzos negativos

Antes de continuar, es esencial tener en cuenta que siempre tienen que ser proporcionales a la acción o comportamiento que ha realizado el menor. Se tiende a utilizar la coletilla “muy bien” o “qué bonito” ante cualquier comportamiento totalmente normal de un niño pero que no se inclina hacia un mal comportamiento, esto puede crear una falsa sensación de que todo lo que realiza es correcto.

El sistema de refuerzos debe utilizarse siempre seleccionando en concreto lo que se desea potenciar y reprimir, un premio excesivo para un comportamiento totalmente normal puede ser contraproducente. Esto no significa que no haya que premiar las acciones correctas. Por ejemplo, si un niño consigue aprobar matemáticas porque tiene dificultad y otro consigue tener 3 sobresalientes en el boletín de notas, un premio adecuado puede ser un balón, juego de mesa, deportivas nuevas o excursión a un lugar que le guste.

Un regalo puede ser idéntico para condiciones diferentes, es importante que adaptes los refuerzos a cada individuo teniendo en cuenta la dificultad para obtener ese logro.

Lo mismo sucede con los castigos, una conducta inadecuada o no cumplir un objetivo puede ser reprimido con un castigo, por ejemplo, gritar o contestar de malas maneras se puede castigar con dejar de hacer un plan que le guste al niño o no comprarle un pequeño capricho que le prometiste si se portaba bien.

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