Soy Jenifer Hernández, pedagoga y directora de Playedu, y llevo más de doce años acompañando a centros educativos en el diseño de propuestas extraescolares. Recuerdo una reunión con el equipo directivo de un colegio concertado en Valencia, hace poco más de dos años, donde una coordinadora me dijo con toda la naturalidad: «Jenifer, nosotros ya trabajamos por competencias, pero nadie sabe exactamente cuáles son ni qué significa eso en la práctica». No era ignorancia. Era honestidad. Y era mucho más frecuente de lo que parece.
Las competencias clave LOMLOE son las ocho capacidades fundamentales que la ley educativa vigente establece como eje del aprendizaje en España: competencia en comunicación lingüística, competencia plurilingüe, competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería, competencia digital, competencia personal, social y de aprender a aprender, competencia ciudadana, competencia emprendedora, y competencia en conciencia y expresión culturales. No son asignaturas. Son el hilo conductor que debe atravesar todo el currículo, desde los primeros cursos de primaria hasta el final de la secundaria.
Si diriges o coordinas un programa de extraescolares, esto te afecta directamente. Porque las actividades que diseñas fuera del horario lectivo tienen un potencial enorme para desarrollar precisamente lo que el aula ordinaria, por su estructura, no siempre puede trabajar con profundidad.
Por qué la LOMLOE pone las competencias en el centro
La Ley Orgánica 3/2020 no inventa las competencias clave: las hereda del marco europeo y las actualiza. Lo que sí cambia es el peso que tienen. En el modelo anterior, las competencias eran un añadido. Ahora son la estructura. Los criterios de evaluación, los saberes básicos y las situaciones de aprendizaje deben articularse en torno a ellas.
Esto tiene una implicación práctica importante: ya no basta con impartir contenidos. Hay que demostrar que los alumnos saben usarlos. Un niño puede saber de memoria los pasos del método científico y no tener ni idea de cómo aplicarlo ante un problema real. La competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería, por ejemplo, no se evalúa por lo que el alumno recita, sino por lo que hace con ese conocimiento.
Para los docentes y coordinadores que llevan años trabajando con buenas intenciones pero con poca claridad normativa, la LOMLOE aporta un mapa. No siempre cómodo, pero sí útil.
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Las 8 competencias clave: descripción práctica
Voy a hacer algo que no siempre se hace: describirlas en términos de lo que significan en el día a día, no en lenguaje de BOE.
- Comunicación lingüística: leer con comprensión real, escribir con intención, hablar en público sin bloquearse. En primaria se trabaja con narración oral, debates sencillos y escritura creativa con propósito.
- Competencia plurilingüe: usar más de un idioma de forma funcional. No solo traducir, sino comunicarse. Las actividades en inglés o francés con finalidad real (crear un vídeo, escribir una carta a otro colegio) son el mejor entrenamiento.
- Competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería (STEM): resolver problemas reales con lógica, datos y método. Los talleres de robótica o los proyectos de huerto escolar son ejemplos perfectos.
- Competencia digital: no es saber usar el ordenador. Es evaluar fuentes, crear contenido, proteger la privacidad y colaborar en entornos digitales con criterio.
- Competencia personal, social y de aprender a aprender: gestionar emociones, trabajar en equipo, saber estudiar. Es quizás la más difícil de evaluar y la más decisiva para el futuro del alumno.
- Competencia ciudadana: comprender cómo funciona la sociedad y participar en ella de forma activa y responsable. Los proyectos de servicio a la comunidad la trabajan mejor que cualquier libro de texto.
- Competencia emprendedora: identificar oportunidades, tomar iniciativas, asumir riesgos razonables. En secundaria, simular el lanzamiento de un pequeño proyecto real tiene un impacto enorme.
- Competencia en conciencia y expresión culturales: apreciar y crear arte, música, teatro, patrimonio. No como adorno del currículo, sino como forma legítima de conocimiento.
Cómo trabajar las competencias clave en primaria
En primaria, la clave está en la concreción y en el juego como vehículo. Los niños de seis a doce años aprenden haciendo, tocando y equivocándose sin miedo al ridículo, algo que en secundaria ya no es tan fácil.
Una dinámica que funciona muy bien para trabajar varias competencias clave en primaria a la vez es el proyecto integrado breve. En tres o cuatro sesiones, un grupo pequeño diseña, construye o presenta algo. Por ejemplo: construir una maqueta de su barrio ideal con materiales reciclados. En ese proceso aparecen la competencia lingüística (presentar el proyecto), la matemática (medir, proporcionar), la ciudadana (pensar en la comunidad) y la emprendedora (tomar decisiones con recursos limitados).
No necesitas un programa sofisticado para empezar. Puedes comenzar con lo que ya tienes y añadir un elemento de reflexión al final: «¿Qué has aprendido hoy que antes no sabías hacer?». Esa sola pregunta activa la competencia de aprender a aprender.
Si quieres ver cómo estructurar este tipo de propuestas, en nuestro catálogo de actividades extraescolares para primaria encontrarás ejemplos concretos ya secuenciados por edades.
Cómo trabajar las competencias clave en secundaria
En secundaria el reto es distinto. Los alumnos tienen más capacidad de abstracción, pero también más resistencia y más miedo al error público. Aquí las competencias clave se trabajan mejor desde la relevancia: cuando el alumno entiende por qué algo importa, el aprendizaje se activa.
Un ejemplo que he visto funcionar en varios institutos: un taller de podcast. Los alumnos investigan un tema que les interesa, lo contrastan con fuentes diversas, escriben un guion, lo graban y lo publican. En ese proceso trabajan la competencia lingüística, la digital, la de aprender a aprender y, si el tema es social, también la ciudadana. Todo en un formato que ellos perciben como propio.
La competencia emprendedora en secundaria se puede trabajar con simulaciones de negocio o con proyectos reales de pequeño impacto: organizar un evento, gestionar una campaña de recogida solidaria, diseñar una solución a un problema del centro. Lo que importa es que haya consecuencias reales, aunque sean pequeñas.
Los tipos de competencias clave que más cuestan en esta etapa son la personal y social y la ciudadana, precisamente porque exigen vulnerabilidad y pensamiento crítico. Hay que darles espacio, tiempo y un adulto de referencia que no juzgue el proceso.
Las competencias clave y las actividades extraescolares: una oportunidad desaprovechada
Esta es la parte que más me interesa compartir, porque es donde veo el mayor potencial sin explotar.
Las extraescolares tienen algo que el aula ordinaria no siempre tiene: libertad de formato. No hay presión de temario, no hay examen al final, no hay nota que defender. Eso crea un espacio donde los alumnos se atreven más, experimentan con menos miedo y desarrollan competencias de forma más genuina.
He visto cómo un taller de teatro de treinta minutos semanales transforma la competencia lingüística y la personal de un alumno tímido de primero de primaria en menos de un trimestre. No de forma espectacular ni cinematográfica, sino de manera sólida y acumulativa. El niño empieza a levantar la mano en clase. Empieza a buscar palabras más precisas. Empieza a escuchar de otro modo.
Esos resultados no son inmediatos, pero son reales. Y son medibles si sabes qué observar.
Si quieres entender cómo encajan las actividades extraescolares dentro de la planificación por competencias, te recomiendo leer sobre cómo diseñar un programa de extraescolares alineado con el currículo.
Tabla: competencias clave y tipos de actividades que las desarrollan
| Competencia clave | Actividades extraescolares recomendadas | Etapa más adecuada |
|---|---|---|
| Comunicación lingüística | Teatro, debate, taller de escritura creativa | Primaria y secundaria |
| Competencia digital | Programación, creación de vídeo, podcast | Primaria (básico) y secundaria |
| STEM | Robótica, experimentos, huerto escolar | Primaria y secundaria |
| Personal y social | Mindfulness, dinámicas de grupo, mediación | Ambas etapas |
| Emprendedora | Simulaciones de negocio, proyectos reales | Secundaria principalmente |
| Ciudadana | Proyectos comunitarios, voluntariado estructurado | Secundaria |
| Expresión cultural | Música, artes plásticas, danza, patrimonio | Primaria y secundaria |
Preguntas frecuentes sobre las competencias clave LOMLOE
¿Cuántas competencias clave establece la LOMLOE?
La LOMLOE establece ocho competencias clave, una más que el marco anterior, que tenía siete. La novedad principal es la separación entre la competencia lingüística y la plurilingüe, y la actualización de la competencia digital para incluir la dimensión crítica y ética del uso tecnológico.
¿Las competencias clave se evalúan de forma separada por asignaturas?
No exactamente. Las competencias clave son transversales: no pertenecen a una asignatura concreta, aunque cada materia contribuye a algunas de ellas de forma más directa. La evaluación competencial se realiza a través de los criterios de evaluación definidos en cada área, no como una nota independiente.
¿Qué diferencia hay entre competencias clave y competencias específicas?
Las competencias clave son las ocho grandes capacidades del marco europeo, comunes a todo el sistema educativo. Las competencias específicas son las que define cada área o materia concreta y que contribuyen al desarrollo de las competencias clave. Son el nivel intermedio entre las competencias clave y los criterios de evaluación.
¿Pueden las extraescolares contribuir al desarrollo de competencias clave?
Sí, y de forma muy significativa. Las actividades fuera del horario lectivo tienen la ventaja de operar en un entorno menos formal, lo que favorece el desarrollo de competencias que requieren experimentación, error y autonomía, como la emprendedora, la personal y social, y la de expresión cultural.
Conclusión
Llevar las competencias clave LOMLOE del papel a la práctica no es una tarea sencilla, pero tampoco es tan complicada como a veces parece cuando uno lee la normativa. La clave está en entender que no son un listado de contenidos adicionales, sino una forma diferente de mirar lo que ya haces.
Si diseñas actividades donde los alumnos resuelven problemas reales, colaboran, crean y reflexionan sobre su propio aprendizaje, ya estás trabajando competencias. La pregunta es si lo estás haciendo de forma intencionada y si puedes demostrarlo.
En Playedu llevamos años ayudando a centros educativos a diseñar programas de extraescolares que no solo entretienen, sino que desarrollan competencias reales y medibles. Si quieres explorar cómo podríamos hacerlo en tu centro, cuéntanos qué necesitas y lo vemos juntos.
¿Quieres trabajar las competencias clave LOMLOE en tu centro de forma práctica y coherente? Contacta con Playedu y te ayudamos a llevarlas al aula.



